Plasma para el tratamiento de infecciones y la resistencia bacteriana

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Teniendo en cuenta el porcentaje cada vez mayor de bacterias que son resistentes a los antibióticos, el interés en el uso médico del plasma está aumentando.

En un estudio publicado ayer en la revista Journal of the Royal Society Interface, los investigadores probaron si las bacterias también pueden desarrollar resistencia contra los plasmas. El equipo de investigación, con sede en la Universidad Ruhr de Bochum, identificó 87 genes de la bacteria Escherichia coli que potencialmente protegen contra componentes efectivos del plasma.

Los plasmas se crean a partir de gas que se bombea con energía. Hoy en día, los plasmas ya se usan contra patógenos multirresistentes en aplicaciones clínicas, por ejemplo, para tratar heridas crónicas. » plasmas proporcionan un complejo cóctel de componentes, muchos de los cuales actúan como desinfectantes.

Para descubrir si las bacterias desarrollarían resistencia contra los efectos de los plasmas, los investigadores analizaron todo el genoma de E. coli para identificar los mecanismos de protección existentes. La resistencia significa que un cambio genético hace que los organismos se adapten mejor a ciertas condiciones ambientales.

Para su estudio, los investigadores utilizaron cepas knockout de E. coli, a las que les faltaba un gen específico en su genoma. Expusieron cada mutante al plasma y controlaron si las células seguían proliferando después de la exposición.

Se demostró que 87 de las cepas knockout eran más sensibles al tratamiento con plasma que la cepa normal (con el genoma completo).

Posteriormente, los investigadores analizaron los genes faltantes en estas 87 cepas y determinaron que la mayoría de esos genes protegían a las bacterias contra los efectos del peróxido de hidrógeno, el superóxido y el óxido nítrico.

Esto significa que estos componentes del plasma son particularmente efectivos contra las bacterias. Sin embargo, también significa que los cambios genéticos que resultan en un aumento en el número o actividad de los productos génicos respectivos son más capaces de proteger a las bacterias de los efectos del tratamiento con plasma.

El equipo demostró que este es el caso. La proteína de choque térmico Hsp33, codificada por el gen hslO, protege a las proteínas de E. coli de la agregación cuando se las expone al estrés oxidativo, es decir, durante el tratamiento con plasma, esta proteína se activa y protege a las otras proteínas de E. coli y, en consecuencia, a la célula bacteriana.

Un aumento en el volumen de esta proteína por si sola produce una resistencia al plasma ligeramente mayor. Se puede esperar una resistencia al plasma considerablemente mayor cuando los niveles de varias proteínas protectoras aumentan simultáneamente.

Para mas información: https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsif.2018.0966

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